El soberbio Orinoco
El soberbio Orinoco EL VADO DE FRASCAÉS
A las cinco el campamento despertó.
Juana fue la primera que se levantó. Mientras paseaba por la orilla del río, el sargento Marcial, Germán Paterne y Gomo dormían aún envueltos en sus mantas y el sombrero sobre los ojos.
El barquero de guardia se había aproximado a Jacques Helloch y a Valdez, y les hablaba de lo que había observado durante su guardia. Confirmó lo dicho por Valdez. Él también había reconocido a Jorrés en el hombre que rondaba sobre el ribazo.
Jacques Helloch recomendó a ambos que no dijeran nada. Era inútil revelar los peligros de la situación agravada por aquel encuentro. Bastaba que les fuera conocida, y ellos tomarían las medidas que la seguridad de sus compañeros exigía.
Después de reflexiones y argumentos en pro y en contra, se decidió continuar hacia la misión de Santa Juana.