El soberbio Orinoco

El soberbio Orinoco

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Y ¿quién sabía si a Jacques Helloch y a sus compañeros no les amenazaba un peligro más próximo? Después de reconocer el campamento establecido en el ribazo derecho del Torrida, ¿no había podido Jorrés remontar la ribera izquierda del río con la cuadrilla de Alfaniz? Y pues que los quivas llevaban una delantera de algunas horas, ¿era imposible que hubiesen, ya pasado el vado de Frascaés? Y ahora, ¿no volverían a bajar por la ribera derecha, donde debían encontrar a nuestros viajeros? Esta hipótesis era verosímil.

Sin embargo, a las nueve, Valdez, que se había alejado algunos centenares de pasos, aseguró a la vuelta que el camino, al parecer, estaba libre. Y, realmente, nada indicaba la presencia de los quivas en la ribera opuesta.

Jacques Helloch pensó entonces hacer alto en aquel sitio, después de haber preguntado a Gomo:

—¿A qué distancia estamos del vado?

—A unas dos horas de camino —respondió el muchacho, que no sabía calcular las distancias más que por el tiempo que se tardaba en recorrerlas.

—Descansemos —ordenó Jacques Helloch—, y almorcemos rápidamente con las provisiones que nos quedan. Es inútil encender fuego.

En efecto, hubiera sido indicar su presencia en aquel sitio, reflexión que Jacques Helloch guardó para sí.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker