El soberbio Orinoco
El soberbio Orinoco Jorrés era aquel Alfaniz que se había evadido del presidio de Cayena con tres presidiarios, cómplices suyos.
Después de haber reemplazado al jefe de los quivas, Meta Serrapia, muerto por la milicia de Venezuela, el español recorría desde hacía más de un año la sabana.
Cinco meses antes, aquellos quivas habían formado el proyecto de volver a los territorios del Oeste del Orinoco, de los que habían sido arrojados por las tropas colombianas.

Pero antes de abandonar las regiones montañosas del Roraima, su nuevo jefe quiso efectuar un reconocimiento en aquella parte del río. Separóse, pues, de la cuadrilla y bajó a los llanos, llegando hasta San Fernando de Atabapo, después de haber pasado por el rancho de Carida, donde el indio bare afirmaba, con razón, haberle visto. Esperaba en San Fernando ocasión para volver a las fuentes del Orinoco, cuando las piraguas Gallinetta y Moriche se preparaban para partir hacia la misión de Santa Juana.