El soberbio Orinoco
El soberbio Orinoco Elevándose algunos kilómetros al Norte y al Nordeste, se vería uno perdido en la superficie de una extraordinaria región que se unía tal vez a la de los Andes, antes que los grandes lagos se hubieran vaciado a través de una incoherente red de arterias fluviales en las profundidades del Atlántico. País quebrado donde las aristas se confunden y los relieves parecen estar en desacuerdo con las lógicas de la Naturaleza, hasta en sus caprichos hidrográficos y orográficos; área inmensa, generadora inexpugnable de aquel Orinoco que envía al Norte y de su río Blanco que vierte al Sur, dominada por el imponente macizo de Roraima, cuya cima, no violada hasta entonces, debían conquistar Im Thurn y Perkin algunos años más tarde.