El soberbio Orinoco
El soberbio Orinoco Ya se sabe que el traje de Marcial era de corte marcadamente militar, y no era difícil, por tanto, adivinar su profesión.
Antes de almorzar, el sargento había matado su gusanillo con su anisado, aguardiente de caña mezclado con anís. Pero Juan, que no mostraba afición a los licores fuertes, no tuvo necesidad de recurrir a este aperitivo para hacer honor al almuerzo. Había tomado asiento junto a su tío en un extremo del comedor, y el aspecto de Marcial era tan fiero, que nadie fue tentado a sentarse junto a ellos.
Los geógrafos ocupaban el centro de la mesa, y sostenían el peso de la conversación. Como se sabía el objeto por el que habían emprendido el viaje, los demás pasajeros no podían menos de interesarse en lo que decían, y el sargento Marcial no podía encontrar mal que su sobrino les escuchase con curiosidad.