El soberbio Orinoco
El soberbio Orinoco —De BolÃvar, de donde habÃan partido hace dos meses para ir a San Fernando, a fin de remontar el rÃo hasta la sierra Parima.
El padre Esperante, abismado en sus reflexiones, guardó silencio durante algunos momentos. Después preguntó:
—¿Has hablado de un jefe?
—SÃ… Uno de los viajeros…

—¿Cómo se llama?
—Jacques Helloch.
—Tiene un compañero…
—Que se llama Germán Paterne, y se ocupa en buscar plantas en la sabana.
—¿Y quiénes son los otros dos viajeros?
—En primer lugar, un joven que me ha demostrado mucho cariño… y al que quiero mucho.
El rostro de Gomo expresó la más viva gratitud.
—Ese joven —añadió— se llama Juan de Kermor.
Al oÃr este nombre, el misionero se levantó y su actitud fue la de un hombre que está en el último grado de la sorpresa.
—¡Juan de Kermor! —repitió—. ¿Ése es su nombre?
—SÃ… Juan de Kermor.