El soberbio Orinoco
El soberbio Orinoco Entre estos árboles saltaban bandadas de monos, casta que pulula en los terrenos venezolanos, y de la que hay más de seis especies, tan inofensivas como ruidosas, entre otras los aluates o araguatos, cuya estridente voz asusta a los que no conocen los bosques tropicales. De rama en rama saltaba todo un mundo alado: trupiales, que son los primeros tenores de estos orfeones aéreos, y cuyo nido pende en el extremo de un largo bejuco; gallos de las lagunas, pájaros encantadores y graciosos; y ocultos en las hendiduras de los troncos y en espera de la noche para salir, numerosos guarharos, llamados más comúnmente diablillos, que cuando se lanzan a la copa de los árboles parecen ser impelidos bruscamente por un resorte. Al llegar a lo más espeso del bosque, el sargento Marcial dijo a su sobrino:
—Debà tomar mi fusil.
—¿Para matar monos? —preguntó Juan.
—Monos, no… Pero si nos encontramos con alguna bestia de mala especie…
—Esté usted tranquilo, querido tÃo… Hay que ir muy lejos de las casas para encontrar fieras…, y no será extraño que más tarde tengamos que defendernos.
—No importa. Un soldado no debe salir sin armas, y yo merecerÃa ser arrestado.
