El soberbio Orinoco
El soberbio Orinoco —Y si no está en las montañas de los Andes —exclamó Varinas—, en el sitio en que nace ese afluente impropiamente llamado el Guaviare…
Comprendiendo que la discusión iba a recomenzar, el gobernador dijo a sus huéspedes:
—Señores, ese tÃo y ese sobrino excitan mi curiosidad. Si no se detienen en Caicara, si no van a San Fernando de Apure, o a Nutrias, en una palabra, si tienen la intención de proseguir su viaje subiendo el rÃo, yo me pregunto cuál es su objeto al hacerlo asÃ. Convengo en que los franceses son atrevidos, exploradores audaces, pero estos territorios del Sur de América les han costado ya más de una vÃctima… El doctor Crevaux, que sucumbió a los golpes de los indios en Bolivia; su compañero Francisco Burban, del que ni la tumba se encuentra en el cementerio de Moitaco… Verdad que Chaffanjon ha conseguido llegar hasta las bocas del Orinoco…
—¡Si es el Orinoco! —respondió Varinas, que no podÃa dejar pasar sin enérgica protesta afirmación tan monstruosa.