El soberbio Orinoco
El soberbio Orinoco La retribución convenida se entrega por días, y no podría ser de otro modo, porque se presentan frecuentes retrasos para la navegación por el Orinoco, como las crecidas, los golpes de viento, las dificultades del acarreo preciso por las obstrucciones caprichosas de los pasos. Un trayecto que podía efectuarse en tres semanas, exige doble tiempo cuando se modifican las circunstancias climatológicas. Así es que ningún patrón querría obligarse a transportar sus pasajeros de Caicara a la embocadura del Meta, o San Fernando, en un plazo determinado de antemano.
Preciso fue, pues, tratar en estas condiciones con los indios banivas, que pusieron dos piraguas al servicio de los viajeros.
Miguel tuvo suerte eligiendo un excelente práctico del río. Era un indio llamado Martos, de cuarenta años de edad, enérgico, vigoroso e inteligente, y que respondía de su tripulación, nueve sólidos indígenas, acostumbrados al manejo de la palanca y de la espía. Sin duda, el precio que exigió fue grande; pero ¿quién había de preocuparse de esto cuando se trataba de resolver la importante cuestión Guaviare-Orinoco-Atabapo?