El tio Robinson
El tio Robinson Al dÃa siguiente, el tiempo era muy propicio para una excursión; Flip decidió, por lo tanto, ir a reconocer las orillas del lago que se redondeaba hacia el sur. Le preguntó a la señora Clifton si le gustarÃa acompañarlo con sus hijos menores.
—Le agradezco, amigo mÃo —respondió la madre.
—Como alguien tiene que quedarse de guardia cerca del hogar, más vale que yo me encargue de esa tarea. Marc y Robert le serán más útiles que yo, como cazadores y pescadores. Durante su ausencia aprovecharé para arreglar convenientemente la nueva morada.
—¿Se anima entonces a quedarse sola en el campamento? —preguntó el marino.
—SÃ, Flip.
—Si usted quiere, madre —dijo Marc—, me quedaré con usted y Robert acompañará a Flip.
—Como perro de caza —replicó Flip.
—No, hijos mÃos. Vayan los dos con Flip. ¿No tengo que acostumbrarme a estar sola algunas veces? Además, ¿acaso no lo tengo a mi gran Jack para protegerme…?