El tio Robinson
El tio Robinson En el comienzo de la tercera semana, el lunes 15 de abril, Flip, Marc y Robert hicieron una nueva e importante excursión en el bosque. Su intención era visitar la margen derecha del río, y los bosques espesos que tapizaban las laderas. Pero sin bote y sin puente no podía atravesar con facilidad ese curso de agua en el lugar del lago, donde nacía. Decidieron entonces dar vuelta al lago por el Oeste, el Sur y el Este, de modo de ganar la margen derecha del río. Era una marcha de cuatro kilómetros, pero las piernas juveniles de Robert y de Marc no se amilanaban. No era más que una cuestión de tiempo. Por ello, los excursionistas tuvieron que partir muy de mañana, llevando provisiones para todo el día y contando regresar caída la noche. La señora Clifton, no sin cierta aprensión, había dado consentimiento a esta larga ausencia.
A las seis de la mañana, Flip y los dos jóvenes habían alcanzado el linde del bosque sobre la margen oriental del lago. El terreno era en ese lugar muy accidentado. Los árboles se entrecruzaban y formaban una cúpula de fronda impenetrable a los rayos del sol. Una sombra húmeda se mantenía permanentemente bajo sus ramas. Eran siempre enebros, alerces, abetos, pinos marítimos pertenecientes a la familia de las coníferas.