El tio Robinson
El tio Robinson El Vankouver era un tres palos canadiense de quinientas toneladas. Había sido fletado a la costa de Asia para tomar un cargamento de canacos con destino a San Francisco, California. Es sabido que estos canacos[4], como los culis chinos, son emigrantes voluntarios que alquilan sus servicios en el extranjero. Ciento cincuenta de estos emigrantes se habían embarcado a bordo del Vankouver.
Los viajeros por lo general evitan atravesar el Pacífico en compañía de los canacos, gente grosera, de una sociedad poco estimable, siempre propensos a rebelarse. Harry Clifton, ingeniero americano, inicialmente no había querido embarcarse con toda su familia en el Vankouver. Empleado desde hacía varios años en los trabajos de mejora de las bocas del río Amour, buscaba la ocasión de regresar a Boston, su ciudad natal. Cobró lo que había ganado con su trabajo y esperó, ya que las comunicaciones entre el norte de la China y América eran todavía bastante escasas. Cuando el Vankouver llegó a la costa de Asia, Harry Clifton se encontró con que el capitán que lo comandaba era compatriota y amigo suyo. Decidió entonces sacar pasaje en él, con su mujer, sus tres hijos y su hija. Había logrado hacerse de cierta fortuna y no aspiraba a otra cosa que al descanso, aunque todavía era joven pues sólo tenía cuarenta años.