El tio Robinson
El tio Robinson El Vankouver habÃa partido el 14 de marzo y durante los primeros dÃas la navegación fue normal, pero el viento dejó de ser favorable y a pesar de la habilidad del capitán Harrisson, la acción de los vientos del Sur y de las corrientes lo hizo derivar mucho más al norte de lo que convenÃa. Pero no corrÃa ningún peligro serio: se trataba sólo de una prolongación de la travesÃa. El verdadero peligro se hizo patente en la mala disposición de algunos marineros que empujaban a los canacos a la revuelta. Estos miserables eran incitados a rebelarse por el segundo de a bordo, Bob Gordon, un pillo redomado que habÃa sorprendido la buena fe del capitán con quien navegaba por primera vez. Varias veces en varias ocasiones estallaron discusiones entre ellos, y el capitán tuvo que hacer valer su autoridad. Incidentes lamentables que habrÃan de tener desastrosas consecuencias.
Graves sÃntomas de insubordinación, en efecto, no tardaron en declararse entre la tripulación del Vankouver. Los canacos eran difÃciles de contener. El capitán Harrisson sólo podÃa contar con los dos irlandeses, los tres norteamericanos y el francés, un buen marinero más o menos «norteamericanizado» pues vivÃa en los Estados Unidos desde hacÃa mucho tiempo.