El tio Robinson
El tio Robinson Entretanto, las malas disposiciones comenzaron a traducirse en actos de violencia, y el capitán Harrisson encarceló a un maltés que lo habÃa insultado. Esto sucedió el 23 de marzo. Los aliados del maltés no se opusieron a la ejecución de la sentencia; se contentaron con murmurar cuando Flip y un marinero norteamericano redujeron a su camarada y le pusieron los grilletes. El castigo en sà mismo era poca cosa, pero el acto de insubordinación podÃa tener consecuencias graves para el maltés cuando llegara a San Francisco. Sin embargo, no se resistió, sin duda porque suponÃa que el Vankouver no llegarÃa a destino.
El capitán y el ingeniero hablaban a menudo de este desagradable estado de cosas. Harrisson, verdaderamente muy preocupado, querÃa hacer detener a Bob Gordon, cuya intención de apoderarse del barco era visible. Pero eso habrÃa sido provocar el estallido: el segundo de a bordo habrÃa sido apoyado por la gran mayorÃa de los canacos.
—Evidentemente —le respondÃa Harry Clifton—, el arresto no terminará con nada. Bob Gordon será liberado por sus secuaces y nuestra situación será peor que antes.