El tio Robinson
El tio Robinson ¡El tÃo Robinson! Ésa fue la palabra del dÃa, y todo el honor fue para Jack y Belle, sus inventores. El nombre le quedó a Flip a partir de ese momento, aunque inicialmente se negara a aceptarlo pues sólo querÃa ser el humilde servidor de la familia. Pero lo convencieron de que allà no habÃa ni amo, ni servidor, y tuvo que resignarse. Por otro lado, no era cuestión de seguir cambiando de nombre. Él se llamaba Pierre Fanthome en PicardÃa, Flip en América. Pero a decir verdad ¿por qué no podÃa llamarse tÃo Robinson en una de las tierras del océano PacÃfico?
Harry Clifton durmió hasta la tarde del dÃa siguiente. Mientras el ingeniero dormÃa, el tÃo Robinson, o incluso sólo «TÃo», como sus nuevos sobrinos lo llamaban muy seguido, estaba muy preocupado por ese despertar. En efecto, el convaleciente pedirÃa de comer y el tema del caldo serÃa «quemante».
El tÃo hablaba de esto con la señora Clifton.
—¿Qué quiere usted, señora? —le repetÃa— tarde o temprano habrá que confesar nuestra situación. Hemos encontrado a su marido, encontraremos también el fuego. Cómo, no lo sé, pero lo encontraremos.