El tio Robinson
El tio Robinson El señor Clifton, bastante aliviado, quiso prolongar hasta el lago el paseo con su esposa y sus hijos. Pero la señora Clifton quería ocuparse de algunos detalles domésticos. El ingeniero, sus tres hijos varones y el marino tomaron entonces el camino del acantilado. Robert y Jack llevaban sus líneas. Pasaron la cortina de hermosos árboles. Cuando llegaron a la orilla del lago, el padre, sentado sobre un tronco caído, admiró el magnífico paisaje que se desplegaba ante sus ojos, esos bosques, esas montañas, ese movimiento de las dunas, esa espléndida superficie de agua límpida, ese lago cargado de esa poesía melancólica que Cooper sintió y escribió tan bien para el Champlain de Ontario[44].
El tío Robinson indicó a Harry Clifton las exploraciones que sus hijos y él ya habían hecho en la comarca circundante, el descubrimiento de la conejera al Sur, el reconocimiento del río doble.