El tio Robinson

El tio Robinson

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

A mediodía el puchero se había reducido lo suficiente. Despedía un aroma apetitoso; un conejo asado, cuyos tiempos de cocción vigiló especialmente el tío Robinson, mejillones y huevos de paloma habrían de completar la comida. Nada crudo. Todo cocido, incluso los piñones. Se sentaron alegremente a la mesa, y si ese festín fue celebrado, no hay ni que preguntarlo. El caldo de ranas, aún sin verduras, fue declarado superior y Harry Clifton exigió que cada uno tuviera una buena ración. El tío Robinson tuvo que probarlo, aunque se resistiera. Se vio obligado a confesar que él, que había comido nidos de salanganas[43] en China, saltamontes asados en Zanzíbar, «es decir lo mejor que pueda haber en el mundo», podía asegurar que nada era comparable a un magnífico caldo de ranas. En consecuencia, maese Jack fue especialmente el encargado de pescar esos batracios.









👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker