El tio Robinson
El tio Robinson —Este animal —dijo Clifton— pertenece al género del agutÃ; pero es un poco más grande que el agutà de las regiones tropicales, que es el verdadero conejo de América. Debe ser una de esas maras con orejas largas que se encuentran en las zonas templadas del continente americano. En efecto, no me equivoco. Vea los cinco molares que tiene este roedor a cada lado de las mandÃbulas, eso lo diferencia de los agutÃes.
—¿Y eso se come? —preguntó el tÃo Robinson.
—Eso se come y se digiere perfectamente.
Marc, con su agutà en la punta del bastón, y Clifton apoyado en el brazo del tÃo, llegaron a la gruta hacia las seis. La madre esperaba a sus comensales y habÃa preparado una excelente comida. Al llegar la noche, toda la familia fue a dar un paseo por la playa. Clifton examinó la disposición del islote, la dirección de las corrientes que enfilaban por el canal y, con el tÃo, reconocieron que serÃa fácil establecer un pequeño puerto cortando el canal con una escollera. Pero ese proyecto fue diferido a una época indefinida. Trabajos más urgentes reclamaban el esfuerzo de la pequeña colonia, entre otros, levantar la empalizada. Se decidió incluso que no emprenderÃan ninguna otra excursión hasta que ese cerco no estuviera terminado.