El tio Robinson
El tio Robinson El honesto Flip había alcanzado el bote en unas pocas brazas y luego, con destreza, guardando bien el equilibrio, había subido al bote sin inclinarlo demasiado. Tenía la ropa pegada al cuerpo, pero eso no lo preocupaba. Sus primeras palabras habían sido:
—¡No tengan miedo, mis niños, soy yo!
Y después, dirigiéndose a la señora Clifton:
—¡Saldremos bien, señora, lo peor ya pasó! Finalmente, dirigiéndose a Marc y a Robert:
—¡Vengan a ayudarme, mis queridos muchachos!
Distribuyó de ese modo a cada uno su papel, luego se ocupó de alzar la vela y, con la ayuda de los dos muchachos, tensó fuertemente la driza[10], cazó la escota[11] en la popa, agarró el timón y navegó de bolina[12] para acercarse a la costa a pesar del viento en contra y aprovechando la marea creciente.