El tio Robinson
El tio Robinson —¡Y él la defenderá como un héroe! —agregó el tÃo—. Es un pequeño león con agallas; pero si usted quiere puedo quedarme con ustedes.
—No, no, acompañe a mi marido y a mis hijos, prefiero saberlo con ellos. Jack, Belle y yo los esperaremos aquà descansando.
Una vez tomada esta decisión, el señor Clifton, el tÃo, Marc y Robert emprendieron el escalamiento y pronto, con esa rapidez particular con que decrecen los objetos en las regiones montañosas, la madre y sus dos hijos no fueron más que tres puntos negros, apenas reconocibles a la distancia.
La ruta no era fácil. Las pendientes se hacÃan notar cada vez más, los pies resbalaban sobre los regueros de lava, pero finalmente llegaron a la meseta superior. En cuanto a la idea de alcanzar la cima del volcán, habrÃa que renunciar a ello si los declives del este presentaban un ángulo tan abierto como los del oeste.