El tio Robinson
El tio Robinson —Perfectamente —respondió el tÃo.
—Y bueno, amigo mÃo, no creerá que ese cuerno, que ese apéndice que tiene nuestro gallo sobre la cabeza es natural. No. Cuando ese gallo era un pollo joven, le cortaron la cresta y le implantaron ese espolón postizo en la base misma de la cresta. Al cabo de quince dÃas, ese verdadero injerto hizo raÃz y ahora es parte integrante del ave. Es por lo tanto obra de una mano humana.
—¿Y cuántos años tiene ese gallo? —preguntó el tÃo.
—Apenas dos años. Podemos afamar, por lo tanto, que hace dos años habÃa seres humanos, probablemente blancos, en nuestra isla.