El tio Robinson

El tio Robinson

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Octubre transcurrió en medio de ráfagas de viento y las lluvias de equinoccio. El bote había sido retirado para resguardarlo de la resaca y, con la quilla dada vuelta, pasaría el invierno al pie del acantilado. El hangar que servía de leñera estaba repleto de leña, con los troncos apilados cuidadosamente. Las reservas de carne se habían incrementado mucho y la caza, por otro lado, debía abastecerlos de tanto en tanto con carne fresca. En cuanto al gallinero, había prosperado bastante y ya resultaba demasiado chico. El ama de casa, ayudada por los niños, se ocupaba mucho en alimentar ese mundo emplumado. Ahora se veía una pareja de avutardas, macho y hembra, y sus polluelos. Estas zancudas pertenecían a la especie llamada Hubara canaria, que se caracteriza porque tiene alrededor del cuello una especie de esclavina de plumas alargadas; estas avutardas se alimentan indistintamente de vegetales o de gusanos. Los patos se habían multiplicado; esos lavancos, cuya mandíbula superior se prolonga en un apéndice membranoso de cada lado, chapoteaban con entusiasmo en su charco artificial. Se podía observar también un par de gallos negros que tenían ya numerosos pollitos. Eran gallos de Mozambique, que debían ese nombre al color negro de su cresta, de su carúncula y de su epidermis, aunque su carne fuera blanca y de muy buen sabor.



👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker