El tio Robinson
El tio Robinson Los niños, antes de meterse debajo del bote, se arrodillaron junto a su madre, rezaron por su padre ausente e invocaron la ayuda de la Providencia. Luego, después de haber abrazado a la señora Clifton, al buen Flip, y de abrazarse unos a otros, se acurrucaron en sus lechos de musgo. La madre saludó a Flip dándole la mano y se refugió también bajo el bote; el marino vigiló concienzudamente durante la noche ese precioso hogar amenazado todo el tiempo por la lluvia y el viento.