El tio Robinson
El tio Robinson Flip comunicó su proyecto a la señora Clifton y obtuvo su consentimiento. Era una mujer valerosa y fuerte, ya lo hemos dicho, y sin esfuerzo se podÃan reconocer esas cualidades en la presencia de ánimo con que vivÃa y contenÃa su dolor. PonÃa sus esperanzas en Dios, en ella misma, en Flip, sabiendo que la providencia no la abandonarÃa. Cuando el noble marino la consultó acerca de la oportunidad y la necesidad de esta exploración en el interior, ella comprendió que sus dos hijos más pequeños no podrÃan formar parte de la expedición y que ella iba a tener que quedarse con ellos. Una viva emoción la sobrecogió de sólo pensarlo pero se sobrepuso y le dijo a Flip que debÃa partir sin demora.
—¡Está bien, señora —respondió Flip—, primero desayunemos y después decidiremos cuál de los muchachos me acompañará!
—¡Yo! ¡Yo! —gritaron, a cual más, Marc y Robert.