El tio Robinson
El tio Robinson Pero Flip aclaró que sólo uno de los hermanos lo acompañarÃa, pues el otro tenÃa que cuidar a la familia durante su ausencia. Y, al decir esto, Flip miró de tal manera a Marc que el buen muchacho no podÃa equivocarse. Comprendió que a él, el mayor, le incumbÃa ese deber de velar por su madre, su hermano y su hermana. Ese hijo tenÃa que ser ahora el jefe de la familia; entendÃa más que Robert, que por su carácter era menos razonable que impetuoso, la gravedad de la situación y la responsabilidad que pesaba sobre él. Sea como fuere, no hizo ninguna observación y, respondiendo a la mirada de Flip, dijo:
—Soy yo, madre, quien se quedará con usted. Soy su hijo mayor y me toca a mà vigilar el campamento durante la ausencia de Flip.
Marc dijo tan bien estas palabras, que las lágrimas asomaron en los ojos de la señora Clifton.
—¡Caramba! —exclamó el noble marino, conmovido—. Usted es un buen muchacho, señor Marc, déjeme darle un abrazo.
Marc se precipitó a los brazos de Flip, quien lo apretó contra su pecho.
—Y ahora, desayunemos —dijo.