El Volcán de oro
El Volcán de oro —Por Dios —dijo Summy Skim—. No es poca suerte no tener a esa pareja de buitres como compañeros de viaje, y compadezco a los que tengan que hacer la ruta con ellos, a menos que se les parezcan, lo que resulta muy probable en este bonito mundo de los buscadores de oro.
—Sin duda —respondió Ben Raddle—, pero esos buitres que tú dices tienen la suerte de no haberse retrasado en Scagway, mientras que nosotros necesitaremos varios dÃas.
—¡Eh! ¡Ya llegaremos, Ben, ya llegaremos! —exclamó Summy Skim—. Incluso una vez que hayamos llegado tendremos la perspectiva de volver a encontrar a esos dos granujas en la parcela 127, colindante con la 129. Agradable circunstancia. De modo que nos apresuraremos a vender la nuestra al mejor precio y tomar el camino de vuelta.