El Volcán de oro
El Volcán de oro Como se puede apreciar, el límite occidental de la parcela 129 lo formaba la frontera, y si los comisarios decidían desplazar ésta hacia el este, la parcela ya no pertenecería al territorio del Dominio. Por lo tanto, era de la mayor importancia que los trabajos de rectificación fueran concluidos, fijando de manera definitiva la situación del meridiano ciento cuarenta y uno. Y eso no sólo interesaba a la parcela de Josias Lacoste, sino a todas las que limitaban con la frontera en toda aquella parte de Klondike.
Más allá de la parcela 129, hacia el norte, en el espacio comprendido entre dos colinas bastante elevadas, se extendía una verde pradera rodeada de grupos de abedules y álamos. Por lo demás, las aguas del Forty Miles Creek, en aquel momento con un caudal medio, corrían veloces a través de un valle enmarcado por las alturas. En muchos lugares se podían ver las casitas, cabañas o chozas de los prospectores, y en un espacio de dos a tres kilómetros se podían contar varios centenares de trabajadores.
Del otro lado de la frontera, en territorio americano, se encuentran instalaciones parecidas. Únicamente aguas arriba se ensanchaba el valle. Por otra parte, además de las parcelas fluviales, se veían numerosas parcelas de montaña, cuya concesión abarca una extensión que puede superar los doscientos cincuenta pies, pero sin llegar a una milla.