El Volcán de oro

El Volcán de oro

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

La explotación emprendida por Josias Lacoste había durado dieciocho meses, y en total no había producido grandes beneficios. Los gastos de las primeras obras, el personal contratado, el transporte, etcétera fueron bastante elevados. Incluso hubo una repentina crecida del Forty Miles Creek que ocasionó graves destrozos que dieron al traste con las obras. En resumen, el propietario de la parcela 129 apenas había cubierto gastos cuando le sorprendió la muerte.

Pero como es sabido, en asuntos tan aleatorios, no hay prospector que pierda enteramente la esperanza, y que no crea continuamente hallarse en vísperas de encontrar una veta rica, descubrir pepitas de gran valor, o lavar bateas de mil a cuatro mil francos.

A la larga, Josias Lacoste quizás hubiera acabado triunfando, aunque dispusiera de un material más bien restringido. No utilizaba el sistema de los rockers y se limitaba a cavar pozos, de quince a veinte pies de profundidad, en una capa aurífera que podía medir de cinco a seis pies de espesor medio.

Todas las informaciones relativas a la explotación de la parcela fueron proporcionadas por el capataz al servicio de Josias Lacoste. Desde que las obras habían cesado y se había despedido al personal, se había quedado como guardián, a la espera de que se reanudara la explotación, ya fuera por cuenta de los herederos o por cuenta de los nuevos propietarios.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker