El Volcán de oro
El Volcán de oro —SÃ, monsieur Raddle, cualquiera que sea el resultado obtenido por la comisión de rectificación, la parcela 129 seguirá siendo la que es. En fin, afirmo que no hay que tener la menor inquietud. Su parcela es canadiense, lo más canadiense que hay, y canadiense seguirá siendo.
—Deseo que asà sea —respondió Ben Raddle—. Consultaré también a mi primo Skim y le propondré que reanudemos la explotación de nuestro tÃo.
Lo que Ben Raddle entendÃa por consultar a su primo era ponerle al corriente de sus proyectos, sin dejar que los discutiera demasiado, según su costumbre. Por lo tanto, cuando Summy Skim regresó de su partida de caza con Neluto, con unas perdices y becadas, se contentó con decirle:
—Summy, he reflexionado bien, y ya que tenemos que quedarnos aquà retenidos durante unos meses, lo mejor que se puede hacer es reanudar la explotación de la parcela 129.
—¡Hacernos mineros! —exclamó Summy Skim.
—SÃ, ¡a la espera de que podamos vender nuestra parcela!