El Volcán de oro
El Volcán de oro Así razonaba Summy Skim. Pero como finalmente era bastante filósofo, sabía resignarse. Era cierto que lamentaba no haberse opuesto a aquel viaje a Klondike, pero en el fondo bien sabía que no hubiera impedido que Ben se marchase, ni siquiera si él se hubiera negado a seguirle, y además, habría terminado por acompañarlo.
La temporada en los yacimientos auríferos del Yukón no hacía más que empezar en aquella primera semana de junio. Sólo hacía quince días a lo más que el deshielo del suelo y de los arroyos lo había hecho practicable. Si bien la tierra, todavía endurecida por el gran frío, ofrecía alguna resistencia al pico y a la pala, sin embargo se lograba entrar en ella. Era bastante sencillo alcanzar el filón mediante los pozos sin temor a que sus paredes solidificadas por el invierno se desmoronaran. Bastaría con reunirlos unos con otros mediante zanjas para que el trabajo pudiera efectuarse de manera regular.