El Volcán de oro

El Volcán de oro

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Durante la tercera semana de julio, la explotación siguió siendo bastante fructuosa, sin que Ben Raddle, ni Lorique, ni sus hombres, recogieran en ningún momento una de esas pepitas que han dado la fama a los ríos Bonanza y Eldorado. Pero finalmente los beneficios eran muy superiores a los gastos, y no resultaba imposible que la campaña no acabara dando un beneficio de unos cien mil francos. Por lo tanto, podrían mantener alto el precio de la parcela 129 cuando se presentaran los compradores.

Fuera como fuese, Summy Skim no tenía motivos serios para quejarse, y, en suma, no se quejaría si Ben Raddle y él pudieran dejar Klondike antes de la llegada de la mala estación. Pero ello no dependía únicamente de su voluntad, y eso era lo que le hacía rabiar. No podía irse de la región sin haber vendido la parcela 129, y para eso, la cuestión de la frontera tenía que haber sido resuelta. Pero los días y las semanas iban pasando y no parecía que la operación llegara a su término de forma que los comisarios acabaran por ponerse de acuerdo.

Entonces, solía suceder que Summy Skim exclamara, no sin fundamento:

—No veo por qué, Ben, tenemos que vernos obligados a quedarnos aquí mientras no se haya fijado la posición de ese meridiano ciento cuarenta y uno, ¡que se lo lleve el diablo!


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker