El Volcán de oro
El Volcán de oro —Bien —respondió Summy Skim—, estaremos en guardia.
—Será lo más prudente, messieurs —declaró el capataz—, y yo recomendaré a mis hombres que no entren en contacto con esos bribones.
—¿Habrán avisado a la policÃa del regreso de los dos tejanos? —preguntó Ben Raddle.
—Ya debe de haber sido avisada —respondió Lorique—. Además, enviaremos un mensaje a Fort Cudahy para prevenir cualquier agresión.
—De acuerdo —declaró Summy Skim—, pero me vais a permitir que piense que no hay motivos para asustarse tanto de ese individuo, y si le entran ganas de ponerse violento con nosotros encontrará quien le responda.
—De acuerdo también —declaró Ben Raddle a su vez—, pero no tengo ningún deseo, Summy, de que te comprometas con ese hombre.
—Tenemos una vieja cuenta que arreglar juntos, Ben, y me interesa liquidarla.