El Volcán de oro
El Volcán de oro Estaban en un paÃs llano, y la mirada sólo se detenÃa en el lÃmite de las primeras estribaciones de la cadena de las Montañas Rocosas. Según el mapa, la distancia que habÃa que recorrer hasta el Golden Mount no sobrepasaba las setenta y cinco u ochenta leguas, y no tardarÃan en recorrer esa distancia más allá de ocho dÃas, si no se producÃa ningún retraso.
Mientras conversaban durante la parada, Bill Stell llegó a decir:
—En fin, monsieur Summy Skim, pase lo que pase, habremos llegado al término de nuestro viaje y sólo tendremos que pensar en volver.
—Amigo mÃo —respondió Summy Skim—, un viaje sólo termina verdaderamente cuando uno ha regresado a casa, y no me creeré que éste haya acabado definitivamente hasta el dÃa en que se cierre detrás de nosotros la puerta de nuestra casa de la calle Jacques-Cartier.
¿Quién hubiera podido reprocharle que hablara con aquella prudente reserva?
Fueron necesarios cuatro dÃas para alcanzar la confluencia del rÃo Peel con el Mackensie. Por lo tanto, la caravana llegó allà en la tarde del 16 de junio.