El Volcán de oro
El Volcán de oro Eran las seis, y habría bastado con colocar la aguja pequeña directamente encima de la línea para obtener el norte. Pero el reloj estaba dividido en doce horas, y para obtener el mismo resultado había que poner la aguja en las tres. Después, cuando estuvo exactamente paralela con la línea de sombra, el norte se encontraba directamente indicado por el mediodía del reloj.
Al momento, Summy Skim, una vez que hubo establecido su posición, extendió la mano en la dirección que había que seguir, hacia el este.
—¡En marcha! —dijo.
Justo en aquel instante se escuchó una detonación de fusil que había sido disparado a menos de trescientos pasos del claro del bosque.