El Volcán de oro
El Volcán de oro En cuanto Hunter los divisó hizo una señal a sus hombres para que retrocedieran, y toda la banda se puso a la defensiva, unos diez pasos detrás de la orilla del canal.
Únicamente se acercaron Hunter y Malone, con el fusil entre las manos.
Ben Raddle y Summy Skim tenÃan cada uno su carabina y apoyaron la culata en el suelo.
Los dos tejanos los imitaron, y fue Hunter el primero en hacerse oÃr, no sin cierto acento de sorpresa.
—¡Ah! ¡Son ustedes, los señores de la parcela 129! —exclamó.
—¡Los mismos! —respondió Summy Skim.
—No me esperaba encontrarlos en la desembocadura del Mackensie —prosiguió el tejano.
—Tampoco nosotros esperábamos verlos llegar detrás de nosotros —replicó Summy Skim.
—Lo cierto es que entre nosotros hay un viejo asunto que arreglar.
—¡Y lo mismo lo podemos arreglar aquà que en las parcelas del Forty Miles Creek!
Y como Hunter, en quien la cólera habÃa sucedido a la sorpresa, al verse frente a Summy Skim, levantó su fusil; Summy Skim hizo otro tanto.