Esfinge de los hielos
Esfinge de los hielos Esto hacía un total de diez y nueve reclutados para la duración de la campaña, que no podía ser fijada de antemano, pero que no debía arrastrarles más allá de la isla Tsalal. Respecto al sueldo, era tal como ninguno lo había tenido, ni en la mitad, en el curso de su navegación anterior. Hecha la cuenta, sin hablar de mí, la tripulación, comprendiendo al capitán y al lugarteniente de la Halbrane, ascendía a 31 hombres..., más otro sobre el que conviene fijar especialmente la atención.
La víspera de la partida, y en un extremo del puente, acercóse al capitán un individuo seguramente marino, lo que se reconocía por su traje, su paso y su lenguaje. Este individuo, con voz ruda y poco comprensible, dijo:
-Capitán... Tengo que hacerle a usted una proposición.
-¿Cuál?
-Comprenda usted... ¿Hay aun una plaza a bordo?
-¿Para un marinero?
-Para un marinero.
-Sí y no... - respondió el capitán Len Guy.
-¿Y el sí?... - preguntó el hombre.