Esfinge de los hielos
Esfinge de los hielos -El sí es para el caso que convenga el que se me proponga.
-¿Me quiere usted a mí?
-¿Eres marinero?
-He navegado durante veinticinco años.
-¿Dónde?
-En los mares del Sur.
-¿Lejos?
-¡Sí... comprenda usted... lejos!
-¿Tu edad?
-Cuarenta y cuatro años.
-¿Y estás en Port-Egmont?...
-Hará tras años en las próximas Navidades.
-¿Esperabas embarcarte a bordo de un ballenero?
-No.
-¿Qué hacías aquí entonces?
-Nada... No pensaba navegar más
-Entonces, ¿por qué te presentas?
-Una idea... La noticia de la expedición de la goleta se ha extendido. Yo deseo..., sí..., deseo tomar parte en ella con licencia de usted, se entiende...
-¿Eres conocido en Port-Egmont?
-Conocido... y nadie me ha dirigido un reproche desde que estoy aquí.
-Bien-respondió el capitán.-Yo pediré noticias.
-Pregunte usted, capitán; y si dice usted que sí, está noche llevaré a bordo mi saco.