Esfinge de los hielos
Esfinge de los hielos La goleta deslizábase entonces por la superficie de un agua rojiza coloreada por los bancos de crustáceos, esas especies de langostinos que pertenecen al género de los tisanópodos. Veíanse ballenas negligentemente acostadas sobre los flancos, recogiéndolos con sus barbas córneas, tendidas como una red entre sus mandíbulas, y trasladarlos por millares a su enorme estómago.
En total, puesto que en el mes de Noviembre, y en aquella parte del Atlántico meridional, había tal número de cetáceos de diversas especies, la estación era de una precocidad verdaderamente anormal.
Sin embargo, ni un solo ballenero aparecía en estos sitios de pesca.
Hagamos de paso la observación de que, desde la primera mitad de siglo, los pescadores de ballenas habían casi abandonado los mares del hemisferio boreal, donde no se encontraban más que raros ballenópteros a consecuencia de una destrucción inmoderada.