Esfinge de los hielos
Esfinge de los hielos -¡SÃ, es una ballena franca! exclamó Hearne. ¡Se la reconocerÃa nada más que en su chorro corto y grueso!... Calla...;Qué veis allá abajo, por babor? ¡Cómo una columna de humo!... ¡Eso viene de un right-whale!... Y todo esto se pierde ante nuestras narices... ¡Dioses, no llenar las cubas cuando se puede para vaciarlas por sacos de piastras!...
¡Maldito capitán, que deja perder está mercaderÃa causando perjuicios a su tripulación!
-Hearne-dijo una voz imperiosa...-¡Sube a las barras!... Allà estarás a tu gusto para poder contar las ballenas. Era la voz de Jem West.
-Lugarteniente...
-Nada de replicar, o te tendré allà hasta mañana. Andando.
Y como hubiera hecho mal en resistir, Hearne obedeció sin añadir palabra.
En suma: repito que la Halbrane no ha ido a aquellas altas latitudes para dedicarse a la pesca de mamÃferos marinos, y que la gente no ha sido reclutada en las Falklands como pescadores. Se conoce el único objeto de nuestra campaña, y nada debÃa separarnos de él.