Esfinge de los hielos
Esfinge de los hielos Empujada por la brisa la Halbrane, caminaba rápidamente. La temperatura era soportable, unos 42º (de 4º a 5º centígrados sobre cero). El peligro venía de las brumas que flotaban sobre estos mares, y hacían difícil evitar los choques. Durante el día 16, los hombres experimentaron grandes fatigas. Los témpanos no ofrecían más que estrechos pasos, con ángulos bruscos que obligaban a cambiar frecuentemente las amuras.
Cuatro o cinco veces por hora se oían estas órdenes.
-¡Orza!
-¡Arriba!
El timonel no holgaba en el timón, y los marineros no cesaban de tomar por avante la gavia, los juanetes, o de izar las velas bajas.
En estas circunstancias, y aunque nadie dejaba la tarea, Hunt se distinguía entre todos.