Esfinge de los hielos
Esfinge de los hielos Los habituales pájaros de los parajes antárticos pasaban en bandadas, y legiones de pengüinos, colocados en hilera sobre los témpanos, miraban evolucionar la goleta. Tales pájaros son los verdaderos habitantes de estas tristes soledades, y la Naturaleza no hubiera podido criar un tipo más en relación con el desolador aspecto de la zona glacial. En la mañana del 17 el vigÃa señaló, al fin, el banco polar.
-¡Por estribor delante!-gritó.
A cinco o seis millas al Sur se alzaba una interminable cresta cortada en dientes de sierra, dibujándose sobre el fondo bastante claro del cielo, y a lo largo de la cual derivaban millares de témpanos. Aquella inmóvil barrera se orientaba del Noroeste al Sudeste; sólo prolongándola, la goleta ganarÃa aun algunos grados hacia el Sur. He aquà lo que conviene saber si se quiere tener idea exacta de las diferencias que existen entre el banco y la muralla, de hielo.