Esfinge de los hielos
Esfinge de los hielos -Si tuviera la ayuda de otro barco - me dijo,-yo me acercarÃa más al banco... ¡Gran ventaja es disponer de dos navÃos cuando se emprenden tales campañas!... Pero la Halbrane está sola, y, si nos faltase... Sin embargo, aun maniobrando con prudencia, nuestra goleta se exponÃa a verdaderos peligros. Después de algún recorrido de 100 toesas era preciso pararla bruscamente, modificar su dirección, y a veces en el momento preciso en que la punta del bauprés iba a chocar contra un bloque. Durante largas horas, pues, Jem West veÃase obligado a cambiar su marcha, a fin de evitar el choque de algún ice-fields. Por fortuna el viento soplaba de Este a Nordeste, sin otra variación, y no refrescaba. Pero de volver la tormenta yo no sé lo que hubiera sido de la goleta..., o lo sé demasiado: se hubieran perdido cuerpos y bienes. En tal caso, en efecto, no nos hubiera sido posible huir, y la Halbrane hubiera naufragado al pie del banco.
Después de detenido reconocimiento, el capitán Len Guy tuvo que renunciar a encontrar un paso al través de aquella muralla. No habÃa más que intentar sino llegar a la extremidad Sudeste. Siguiendo está orientación, nada perdÃamos en latitud.