Esfinge de los hielos
Esfinge de los hielos -Y añado que nada mejor podremos desear, contramaestre; y si el viaje continúa así hasta la isla Tsalal...
-¿Y por qué no hasta el polo, señor Jeorling?
-El polo... Está muy lejos... Y no se sabe lo que allí habrá.
-Se sabrá, cuando se llegue a él-respondió el contramaestre.-Es el único modo de saberlo.
- Conformes, Hurliguerly. Pero la Halbrane no ha partido para descubrir el polo Sur. Mi opinión es que, si el capitán Len Guy consigue repatriar a vuestros compatriotas, habrá cumplido su misión, y no creo que pretenda más.
-Conformes, señor Jeorling, conformes. Sin embargo, cuando se encuentre a 390 o 400 millas del polo, ¿no le acometerá la tentación de ver el extremo del eje sobre el que la Tierra gira como un pollo en el asador?-respondió riendo el contramaestre.
-¿Vale eso la pena de correr a nuevos peligros, e interesa tanto llevar hasta ese punto la pasión de las conquistas geográficas?
-Sí y no, señor Jeorling. Por mi parte, confieso que haber ido más lejos que los navegantes que nos han precedido, más lejos tal vez que los que nos sigan, sería cosa que halagaría mi amor propio de marino.
-Sí. Usted piensa que mientras quede algo que hacer no se ha hecho nada.