Esfinge de los hielos
Esfinge de los hielos Terminada la exploración del islote, nos dirigimos apresuradamente al sitio en que la canoa habÃa quedado, y a las dos y media de la tarde estábamos a bordo. El capitán Len Guy quiso prolongar la estancia en aquel punto hasta el siguiente dÃa, con la esperanza de que se establecieran los vientos del Norte, lo que era de desear, pues no se podÃa pensar en remolcar la Halbrane con sus embarcaciones hasta la isla Tsalal. Aunque la corriente ayudase, no hubieran bastado dos dÃas para aquella travesÃa de 30 millas.
Aparejóse, pues, al despuntar el dÃa. A las tres de la madrugada empezó a soplar ligera brisa, con lo que se pudo esperar que la goleta tocarÃa sin gran retraso al supremo objeto de su viaje.
A la seis y media de la mañana del 23 de Diciembre, la Halbrane abandonó el anclaje del islote Bennet, poniendo el cabo al Sur.
No era dudoso que habÃamos recogido un nuevo y afirmativo testimonio de la catástrofe que tuvo por teatro a la isla Tsalal.