Esfinge de los hielos
Esfinge de los hielos - ¡Un temblor de tierra!-exclamé. ¡Sà ! Dos o tres de estas terribles sacudidas han bastado... ¡De esas sacudidas tan frecuentes en esta región, y bajo las cuales el mar penetra por infiltración! ¡Un dÃa el vapor acumulado ha destruido la superficie!
-¿Un temblor de tierra hubiera cambiado hasta este punto la isla Tsalal?-murmuró el capitán Len Guy.
-Sà capitán-, él ha destruido aquella vegetación extraordinaria, aquellos arroyos aguas extrañas, todas las sorprendentes rarezas naturales hundidas ahora en las profundidades de la tierra, y de las que no hallamos huellas. ¡Nada se ve de lo que vio Arthur Pym!
Hunt, que se habÃa aproximado, escuchaba moviendo la cabeza en señal de aprobación.
-¿Acaso-añadÃ-estas comarcas de la mar austral no son volcánicas? ¿Es que, si la Halbrane nos transportase a Tierra Victoria, no encontrarÃamos el Erebus y el Terror en plena erupción?
-Sin embargo-observó MartÃn Holt,-de haber habido erupción Se verÃan las lavas.