Esfinge de los hielos
Esfinge de los hielos ¿No existían numerosos archipiélagos en medio de aquella mar libre que la embarcación de Arthur Pym y del mestizo habían recorrido hasta se ignoraba dónde? Verdad es que, si su canoa había sido arrastrada más allá del 84º, ¿dónde hubiera podido tocar en tierra, si ninguna había, ni insular ni continental, en aquella inmensidad de agua? Aparte esto, en caso de repetirlo, el final de la relación está lleno de cosas extrañas, inverosímiles, confusas, nacidas de las alucinaciones de un cerebro casi enfermo. Ahora sí que Dirk Peters nos hubiera sido útil, de tener el capitán Len Guy la suerte de haberle encontrado en su retiro de Illinois y de embarcarle en la Halbrane. Volviendo a la cuestión: en caso de que se decidiera continuar la campaña, ¿hacia qué punto de aquellas misteriosas regiones debía dirigirse nuestra goleta? ¿No se vería reducida a ir al azar?
Además, otra dificultad: la tripulación de la Halbrane, ¿consentiría en correr los azares de una navegación tan llena de lo desconocido, en hundirse más en las regiones del polo, con el temor de chocar contra un infranqueable banco de hielo cuando se tratara de volver a ganar los marca de América o de África?