Esfinge de los hielos
Esfinge de los hielos -Y ¿de qué se trata?-añadí tras breve pausa.-De franquear algunos grados en latitud cuando la mar es navegable, cuando la estación nos asegura dos meses de buen tiempo, y cuando nada tenemos que temer del invierno austral, cuyos rigores yo no os pido que desafiéis. ¿Dudaremos, cuando la Halbrane está bien aprovisionada, su tripulación completa y sin ningún enfermo a bordo? ¿Nos atemorizarán imaginarios peligros? ¿No tendremos valor para ir más allá?...
Y mostré el horizonte del Sur, mientras que Dirk Peters le mostraba también, sin pronunciar una palabra, con ademán imperativo que hablaba por él. ¡Siempre los ojos fijos en nosotros, y tampoco respuesta esta vez!
Seguramente, la goleta podría, sin gran imprudencia, aventurarse por aquellos parajes, durante ocho o nueve semanas. Estábamos a 26 de Diciembre, y en Enero, Febrero, y aun Marzo, se habían efectuado las expediciones anterioreslas de Bellingshausen, Biscoe, Kendal, Weddell, los que habían podido volver hacia el Norte antes que el frío les cerrase toda salida.
Además, si sus navíos no se habían aventurado tanto en las regiones australes como yo había pretendido de la Halbrane, no habían sido favorecidos, como nosotros podíamos esperar serlo, en tales circunstancias.
Hice valer estos diversos argumentos, espiando una señal de aprobación..., que nadie hacía.