Esfinge de los hielos
Esfinge de los hielos -Capitán. Hace dos meses que abandonamos las Falklands... ¡Mis compañeros fueron reclutados para una navegación, que no debÃa conducirles más allá del banco de hielo, más lejos de la isla Tsalal!
-¡No es asÃ!-exclamó el capitán Len Guy, excitado por la declaración de Hearne... - ¡No es asÃ! ¡Yo os he reclutado para una campaña que tengo derecho a seguir hasta donde me plazca!
-Perdón, capitán-respondió Hearne secamente...;-pero hemos llegado donde ningún navegante ha llegado nunca; donde jamás se ha arriesgado ningún navÃo, salvo la Jane. AsÃ, mis compañeros y yo pensamos que conviene volver a las Falklands antes de la mala estación. De allÃ, usted puede volver a la isla Tsalal y hasta llegar al polo, si eso le agrada.
Un murmullo de aprobación se dejó oÃr. No habÃa duda que Hearne traducÃa los sentimientos de la mayorÃa, que precisamente estaba formada por los nuevos reclutados. Ir contra su opinión, exigir obediencia de aquellos hombres mal dispuestos a obedecer, y en estas condiciones venturarse al través de los lejanos parajes de la Antártida, hubiera sido acto de temeridad, y hasta acto de locura, que hubiera traÃdo alguna catástrofe.
