Esfinge de los hielos
Esfinge de los hielos Eran unos veinte los que tal pretendÃan, y Hearne habÃa interpretado sus sentimientos. Obligarlos hasta a que ayudasen a las maniobras de la goleta cuando ésta se dirigiera al Sur, hubiera sido provocarles a la rebelión. No quedaba más recurso que despertar su codicia. Entonces yo tome la palabra, y con voz firme, que a nadie hubiera autorizado para dudar de lo serio de mi proposición, les dije:
-¡Marineros de la Halbrane, escuchadme! Como diversos Estados han hecho en sus viajes de descubrimientos a las regiones polares, yo ofrezco una prima a la tripulación de la goleta. Os daré 2.000 doláres por cada grado que alcancemos más allá del paralelo 84.
El ofrecimiento de 70 doláres por persona no dejaba de ser tentador, y comprendà que habÃa tocado en lo vivo.
-Voy-añadÃ-a firmar ahora mismo este compromiso. El capitán Len Guy será vuestro mandatario, y las cantidades ganadas os serán entregadas a vuestro regreso, cualesquiera que sean las condiciones en que se efectúa.
Esperé el efecto de esta promesa, que no se hizo esperar.
-¡Hurra!-gritó el contramaestre a fin de despertar el entusiasmo de sus camaradas, que casi unánimemente unieron sus hurras a los de aquel.