Esfinge de los hielos
Esfinge de los hielos Transcurrieron diez o doce años sin que les fuese posible salir de su prisión, aunque han debido procurarlo, sea con una de las canoas indígenas, o con otra que ellos mismos construyeran. En fin, hace siete meses, después de la desaparición de Patterson, un terremoto agitó a la isla Tsalal y hundió a sus vecinas. Entonces pienso que William Guy y sus compañeros, juzgándola inhabitable, han debido embarcarse con el intento de volver al círculo antártico. Lo verosímil es que tal tentativa no haya tenido buen éxito, y bajo la acción de una corriente que arrastraba al Sur, ¿por qué no han podido llegar a esas tierras entrevistas por Arthur Pym y por Dirk Peters más allá del 84 grado de latitud?... En esta dirección, pues, debemos ir, capitán. Franqueando dos o tres paralelos es como tendremos alguna probabilidad de encontrarlos... Para alcanzar este fin, ¿quién de nosotros no sacrificaría su vida?
-¡Condúzcanos Dios, señor Jeorling!-respondió el capitán.
Más tarde, cuando estuve a solas con el contramaestre, éste me dijo:
-Le he escuchado a usted con atención y le confieso a usted que casi me ha convencido.
-Ya se convencerá usted del todo, Hurliguerly.
-¿Cuándo?
¡Quizás más pronto de lo que usted piensa!